Mostrando las entradas con la etiqueta mascotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mascotas. Mostrar todas las entradas

Habemus Pancho.

La hipótesis de Mariana presume que Felipe va a estar mejor si está más acompañado. Esto implica que esa nueva y más activa compañía sea de su especie.
Así, una tarde de octubre, como la de ayer... casi sin proponernoslo, o casi olvidando esa búsqueda por meses, se ha sumado un nuevo integrante a este hogar.
Romeo o Pancho fue la duda por su nombre, pero ante la pasividad mostrada por el felino en su viaje del conurbano bonaerense a la ciudad autónoma de buenos aires, se ha decidido por el último. (Este departamento debe tener la mayor taza de gatos de La Matanza en metros cuadrados de esta ciudad).
Orejas y ojos muy presentes en un escaso cuerpo.
La gran duda era la respuesta a tamaña sorpresa por parte del amigo felino preexistente... y la verdad es que no ha sido la mejor.
No ya por su rechazo (me pongo un sombrero sólo para sacármelo ante la caballerosa y pacífica actitud de Felipe ante este arribo), sino que no contábamos con el incesante e inocente acoso que hace Pancho de Felipe. Al borde de lo insoportable. Lo persigue hasta abajo de la cama. Le comio de su plato, le usó sus piedras sanitarias, se le metió en su caja, hizo uso de su cama sin culpa alguna.
En este preciso momento Felipe pasa entre mis piernas huyendo del pequeño saltarín soltando un agudo que creo descifrar... no sé como dirán los gatos "Sacámelo de encima!!!!" pero debe sonar muy parecido a eso que escucho.
Seguiré en otro momento, tengo que salvar a este hogar.

¡Buen día, Felipe!

Tomó la manía de despertarse media hora antes que suene el despertador... y no solo se despierta sino que pretende que todos los humanos de la casa se levanten también...
Con los ojos cerrados, intentamos llegar a la cocina para suplir nuestra presencia con algo de comida, pero la mayoría de las veces su plato está lleno... es entonces cuando advertimos que la máñana ya empezó... y mucho antes de lo que nosotros hubiéramos querido...
Alguna que otra vez vuelan unas ojotas, que esquiva hábilmente, o lanzamos algún grito en voz baja (para no despertar vecinos) ... sólo logramos que el maullido sólo se aleje un poco... pero se lo sigue escuchando...
Batallas matutinas perdidas...
... después la pelota que rueda hasta la cama o a nuestros pies y Felipe que espera la devolución del pase... o salta a la cama con el moño de papel (su juguete favorito) o se acerca para autoacariciarse con nuestras piernas... y sigue maullando, y ya está...
... lo único que te queda es agarrarlo fuerte y llenarlo de besos.